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El origen de la Cruz Roja




Para contarles esta historia, viajo en el tiempo, esta vez al año 1859, a Solferino, Italia, cuando se produce un cruel enfrentamiento entre la alianza franco-piamontesa y el ejército de Austria, conocido con el nombre de "Batalla de Solferino".

En ese momento, Henry Dunant, un empresario de profunda fé cristiana nacido en Suiza, se encontraba en camino para entrevistarse con Napoleón III (su propósito era lograr el permiso imperial para poder enviar misioneros protestantes a Argelia). En este viaje fue donde pudo presenciar la devastación de Solferino. Cuarenta mil almas se encontraban sin asistencia sanitaria y estaban condenadas a morir en el campo de batalla.
Consternado, buscó ayuda en los pueblos cercanos, había que socorrer a los caídos sin importar el bando al que pertenecieran. Consiguió finalmente la ayuda que pedia y logró que miles de hombres se salvaran de una muerte segura.

Dunant escribió lo sucedido en su libro "Recuerdo de Solferino", en dónde propuso crear una sociedad en la que personal calificado y voluntario cuidara de los heridos en las guerras, sin mirar el bando que fueran.

El horror que había visto en Solferino hizo que Dunant comenzara a convencer a otros de la necesidad imperiosa de una organización humanitaria. De esta forma fue en Ginebra dónde se realizó la reunión que marcaría el inicio de la organización.

Según palabras del historiador y periodista César Vidal: “En octubre de 1863, se reunieron 31 delegados de 16 naciones para discutir su visión. Dunant abogó por la creación de una organización absolutamente neutral cuyas actividades humanitarias fueran aceptadas por todos los beligerantes”. El signo distintivo sería la cruz de la bandera suiza, pero con los colores invertidos. “Acababa de nacer la Cruz Roja. En agosto de 1864, Dunant lograba además que 12 naciones firmaran la Primera convención de Ginebra, inicio del derecho humanitario de guerra”.


En contraste con su enorme pasión por servir a otras personas, la realidad de su vida personal fue sumamente difícil. Con 39 años estaba totalmente arruinado y se vio obligado a abandonar Ginebra. Pero un periodista escuchó su historia y decidió ayudarlo. Tras cierta repercusión, en 1901 Dunant recibiría el primer Premio Nobel de la Paz.
Del premio monetario, Ducant no se quedo nada. Dió buena parte del monto para la fundación de un hospital para pobres en Heiden, y el resto lo distribuyó entre instituciones caritativas de Noruega y Suiza”.
Murió en 1910, sin dinero. Su vida fue un fiel reflejo de su profunda fe y amor al prójimo.

Va terminando nuestro día 11 de cuarentena. En casa suena "Smile" de Nat King Cole (lo encuentran en mi Playlist XIV de Spotify).
Para la cena, con Antonieta prepararemos ñoquis de papa. Habrá algo más nostálgico que el aroma de la comida casera?. Lo dudo.

Cariños, sigan cuidándose.
Piu Avanti!.
Agustina






Fuentes:
Cruz Roja, el proyecto surgido de una convicción protestante.
•Biblioteca digital Cruz Roja


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