19.11.10

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Objeto Museístico: Los huevos Fabergé

La costumbre de obsequiar huevos en tiempos de Pascua se remonta a los egipcios, aunque fueron los cristianos quienes le impregnaron un carácter religioso al considerarlos un símbolo de la resurrección de Jesucristo. En numerosas culturas los huevos son sinónimo de fertilidad, de renacimiento, y, sobre todo, símbolo de esperanza para los pueblos. En otras culturas, en cambio, el huevo representa los 4 elementos de la vida: La cáscara (tierra), la membrana (aire), la clara (agua) y la yema (fuego). En la historia se han hecho famosos muchos huevos de Pascua, algunos por la enormidad de su tamaño, y otros por su excentricidad, como el huevo de oro que le regaló Luis XV a Madame Du Barry. Pero sin lugar a dudas, los huevos más distinguidos y renombrados son los “Fabergé”, joyas únicas y pequeños testimonios del arte y la historia de Rusia nacidas en el taller de un joyero de San Petersburgo y fruto de los caprichos de los zares. Aquí su historia…


La historia de los huevos Fabergé comienza cuando el zar Alejandro III y su esposa zarina Maria Fedorovna celebraban su vigésimo aniversario en la Pascua de 1885 (la Pascua es la fiesta más celebrada por los rusos ortodoxos, la cual se celebra intercambiando huevos y 3 besos). Para esa ocasión tan especial, el zar quería obsequiarle a su mujer algo exclusivo, y por tal motivo le encargó al joven joyero Peter Carl Fabergé que hiciera un huevo de características únicas. En la mañana de Pascua, Alejandro III finalmente le regaló a su esposa un huevo con una yema de oro. Dentro de la yema había una gallina también de oro, y dentro de la gallina, una corona real de diamantes en miniatura y un huevo de rubí.

María quedó totalmente maravillada con el regalo, y esto llevó a que el zar contratara los servicios de Fabergé para todas las Pascuas subsiguientes (el joyero fue nombrado proveedor oficial de la corte imperial rusa). El zar sólo insistió en que cada huevo debía ser único, y contener una sorpresa digna de una emperatriz. El joyero y su equipo de orfebres y artesanos, entre ellos maestros joyeros como el ruso Michael Perkhin y los finlandeses Henrik Wigström y Erik August Kollin, diseñaron y confeccionaron huevos de Pascua durante 11 años más hasta que en 1894 Alejandro III falleció (luego de la muerte del zar, su hijo, Nicholas II, ascendió al trono. El nuevo zar no sólo continuó la tradición del huevo de Fabergé para su madre, sino que además encargó huevos para su esposa, la zarina Alexandra Fedorovna. Estos huevos se convirtieron en prioridad absoluta de la compañía y fueron planeados y trabajados con un año o más de antelación: la sorpresa que contenía el huevo se mantenía siempre en secreto).

De esta forma, Peter Carl Fabergé transformó para siempre el mundo de la joyería y el arte, creando piezas sofisticadas y completamente únicas. Entre los huevos de pascua creados por Fabergé se encuentra el "Blue Winter Egg" (Huevo del Invierno Azul), propiedad del Filántropo y coleccionista de arte Freddy Novelo. La joya tiene la peculiaridad de poseer en su interior un ave fénix creada en oro de 24 quilates que se encuentra parada sobre una almohadilla de lápiz lázuli (durante una de sus curadurías se encontraron escondidos en su interior 1753 zafiros y un collar de diamantes los cuales se cree que Carl Fabergé guardó para poder sacarlos de Rusia en 1918).

Blue Winter Egg
Otro de los huevos es él “Petitte Swan Egg” (El huevo del pequeño cisne) que es propiedad de la familia Shuermann. Entre las particularidades de esta obra se encuentra un cisne, creado en su totalidad de oro, diamantes y un mecanismo de cuerda, que al abrir el huevo sale moviendo sus alas con tal delicadeza que pareciera que realmente realiza los movimientos de un ave. El cisne es considerado en Rusia un símbolo de tradición familiar y unión matrimonial (los diseños de estos huevos solían inspirarse en obras de arte que el orfebre veía en sus viajes o en el Museo del Ermitage).

Petitte Swang Egg
De los 69 huevos que hizo en total la Casa Fabergé para los zares, la aristocracia y la élite industrial y financiera, se conservan 62. El más valioso de todos, conocido como el huevo de la Coronación, mide sólo 12,7 centímetros, pero no vale menos de 18 millones de dólares. Y, como todos los huevos de Pascua, guarda una sorpresa: una miniatura de oro, platino y cristal de roca del mismísimo coche que llevó el zar en su coronación.

El huevo de la Coronación
Sin lugar a dudas, cada vez que salga a la venta alguno de los huevos Fabergé, los precios batirán récords, como el que protagonizó a finales de noviembre del año 2007 el huevo Rothschild (fabricado por Fabergé para dicha familia) que es un reloj cucu de diamantes que se vendió por 12,5 millones de euros en una subasta de Christie's de Londres.

Huevo Rothschild
En fin, si para la próxima Pascua quieren ser el centro de atención, o quedar bien con la esposa o novia, pero no tienen los 12,5 millones de euros (…) regalen una imitación de los huevos Fabergé. Hoy en día las reproducciones de estas pequeñas joyas están en la mayoría de las tiendas de souvenirs de todo el mundo y son realmente adorables!. Después no digan que no les avisé…

Imitación Fabergé (realizado con huevo de codorniz)

Adieu!.

14 comentarios:

M.Fernanda dijo...

En el barrio de mi casa hay una señora que hace una imitacion de los huevos con papel mache. Yo le he comprado 2 y quedan muy bien de adorno. Son toda una artesania!.
No conocia la historia y me ha gustado mucho. Saludos

PEDROHUELVA dijo...

gracias por el aviso. Pero las imitaciones son odiosas.

saludos

Drywater dijo...

Me ha gustado el de la coronación, aunque creo que se escapa de mis posibilidades...

Agustina Tula Saborido dijo...

M.Fernanda:

He visto Huevos Fabergé realizados con huevos de gallina y hasta de codorniz (como puse en la ultima foto del post). Tambien de plastico y de diversos materiales, pero no de papel maché. Deben ser muy lindos y desde ya tod una artesania!.
Muchas gracias por tu comentario!
Saludos!!.

Pedro Huelva:

Yo encuentro algunas imitaciones bastante vulgares, pero otras realmente muy bien logradas.
En algunos museos se realizan replicas para que los objetos originales se conserven lo mejor posible y/o por temas de seguridad (pero ese es ooootro tema, claro esta).
Las unicas imitaciones que me parecen odiosas son la de los perfumes. Prefiero usar una buena colonia antes que con una fragancia berreta, jeje.
Igualmente creo que la idea de regalar en Pascuas un huevito Fabergé artesanal esta buena ;-)
Un fuerte abrazo

Mr.Grau dijo...

Yo tambien pienso que los perfumes de imitacion son muy feos(y eso q los de hombres disimulan +!!). Tambien me ha gustado la idea de regalar huevos Faberge, porq aunq no sean los verdaderos son un obsequio muy chulo para regalarle a una mujer!. Si los llego a ver seguro que se lo comprare a mi novia, que le gusta mucho todo eso.
Salu2!

Agustina Tula Saborido dijo...

M.GRAU:

Si adentro del huevo le pones un anillo de compromiso te aseguro que a tu novia le va a gustar mucho más ;-)

Loli Salvador dijo...

Alto poder adquisitivo para hacerse con un original, Dalí hizo joyas muy parecidas, la historia preciosa y los huevos un trabajo fino y delicado pero no dejo de pensar en los 18 mil dólares que "repararían" algún descosido entre los necesitados, no es extraño que sea cosa de banqueros y de sombríos zares que no amaban a su pueblo.
Agustina, creo que me comeré uno de chocolate, ja, ja.
un abrazo y buen fin de semana.

MariluzGH dijo...

Son una auténtica belleza pero... no sería yo quien les limpiase el polvo :)

abrazo y buen finde

Agustina Tula Saborido dijo...

Querida Loli Salvador:

Cuanta razón tienes...!!!.

Espero que disfrutes los huevitos de chocolate (que delicia, a esta hora de la noche, y con sólo pensarlo, ya se me hace agua a la boca!!).
Tambien te deseo un hermoso fin de semana, espero que lo disfrutes mucho!.
Te mando un fuerte abrazo, y como siempre muchas gracias por tu comentario!!!.

Agustina Tula Saborido dijo...

Mariluz GH:

Te cuento una anécdota: hace ya varios años estaba haciendo una pasantía en un museo. Un día me dieron una pieza "museística" para que la limpiara(un jarrón de gran valor histórico y $$$$). Entonces tomé un plumero y un paño seco y cuando le fui a sacar el polvo tenía tanto miedo de dañarlo (lease "que se me caiga, romperlo en mil pedazos y por ende que me pegaran una patada en el traste") que me quedé en estado catatónico hasta que vinieron a auxiliarme, jeje.
Al día de hoy (y con bastante más experiencia) todavía me da un poco de "nervios" manipular ciertos objetos "delicados".

Te mando un abrazo enorme y espero que también pases un hermoso fin de semana!!!.

Agustina Tula Saborido dijo...

Drywater:

A mi me gustan TODOS los huevos Fabergé, pero los unicos que estan a mi alcance son los que se venden en la casa de souvenirs de mi barrio, jaja.

Cariños y que tengas un muy buen finde!!!

Kellypocharaquel dijo...

Hola y felicitaciones por tan bello blog.Que sigan tus éxitos.Gracias por visitar mi blog.
Besos desde Mar del Plata - Argentina
Raquel Luisa Teppich

Kellypocharaquel dijo...

Hola y felicitaciones por tan bello blog.Que sigan tus éxitos.Gracias por visitar mi blog.
Besos desde Mar del Plata - Argentina
Raquel Luisa Teppich

Agustina Tula Saborido dijo...

Raquel Luisa Teppicho:

Querida Mar del Plata!! Tengo hermosos recuerdos de esta "Ciudad Feliz" (si me habre sacado fotos con los lobos marinos y gastado plata en el casino, jeje!!).
Te mando un fuerte abrazo y muchas gracias por tu comentario!!.