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La toalla también tiene su historia


La toalla, siempre servicial, tiene también mucha historia👇🏻

Las primeras toallas de la historia de las que se tiene constancia fueron encontradas en unos restos arqueológicos de Italia. Formaban parte del conjunto de tocador de una dama romana del siglo II y eran muy parecidas a las que usamos actualmente, de algodón teñido.
Se utilizaban no sólo para recostarse sino también para secarse luego del baño, como muestran algunos frescos pompeyanos hallados entre las ruinas de aquella ciudad romana que se tragó el volcán Vesubio en el siglo I de nuestra era.

Sin embargo la palabra “toalla” no es de origen griego ni latino sino bárbaro. Los pueblos europeos anteriores a la romanización ya la conocían, en aquellas culturas se utilizaban lienzos llamados tualia para secarse las manos (en español antiguo se usó toajatobaja y tovaja. El vocablo original sería el germánico thwahljo ‘baño’, que aparece también en el gótico twahl ‘baño’ y en el escandinavo antiguo thvâl ‘jabón’).

En la época medieval se podía utilizar como mantel cubriendo la mesa o también como servilleta. A partir del siglo XV la toalla fue un objeto muy requerido y en el siglo XVI las toallas de lujo eran de terciopelo.

El triunfo de la industria toallera vino a finales del siglo XIX coincidiendo con la generalización de la preocupación por la limpieza y la higiene.

Como dato curioso, en el lenguaje deportivo se usa la expresión "tirar la toalla" para denotar la costumbre de que el cuidador de un púgil arroje una toalla sobre los boxeadores para dar por terminada la pelea cuando su pupilo está en inferioridad de condiciones. Por extensión, está expresión se usa también en el lenguaje cotidiano con el sentido de ‘darse por vencido’.

Cariños para todxs 
Agustina

Foto publicada en mi IG
 @agustinatula.almohadoneaydeco

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