Desde que la construyeron, el 9 de agosto de 1173, el campanario de la catedral de Pisa empezó a vencerse. Como si anhelara testarudamente llegar al suelo, ha ido apretando el terreno que había bajo uno de sus lados. El paso de los siglos ha revelado que su frente altiva era sólo la de un gigante con pies de barro. Y algún día podría suceder lo peor. Como dijo Piero Pierotti, profesor de Historia del Urbanismo de la Universidad de Pisa, “llegará un momento en que un pisano, al abrir un grifo para beber un vaso de agua, hará que la torre se desmorone”. Porque precisamente ese es el problema: un terreno blando y lleno de pozos que surten de agua a la ciudad. Sobre ese fango se erigió uno de los monumentos más singulares de la Edad Media (pero la culpa no sólo era del terreno, que cedía, sino de los deseos de la burguesía pisana de apabullar a los ricos mercaderes de otros lugares que visitaban la ciudad toscana. Todo se hizo de mármol, incluso la escalera interior, que solía ser de madera en los campanarios. La torre, de 58, 36 metros de altura, pesaba 14.435 toneladas. El símbolo de poder pisano resultó demasiado pesado). La pretendida grandeza humana tiene, pues, algunas bases un tanto movedizas.
La historia del cine: Una odisea
-
Título original: *The Story of Film: An Odyssey *
Dirección: *Mark Cousins*
Guión: *Mark Cousins*
Fotografía: *Mark Cousins*
Intervienen: *Aleksan...

















