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Personaje Museístico: San Cupertino

Desde que el mundo es mundo, la humanidad ha tenido la necesidad de creer en un ser supremo. Esa unión de la conciencia humana con el misterio de lo divino es lo que recibe el nombre de religión, vocablo que significa “religar”, “re-unir”. Y a ese sentimiento de confianza, de certeza y seguridad que deposita el hombre en una entidad superior se le llama “fe”.

Por tal motivo, y a partir de hoy, todos los meses contaremos la historia de un santo o santa popular tanto de Argentina como a nivel mundial. A continuación los invitamos a conocer la vida de San José de Cupertino.


Giuseppe (José) Desa nació en 1603, en el pueblo de Cupertino, Italia, en circunstancias que recuerdan al nacimiento de Jesús, pues su padre, que murió al poco tiempo, era un humilde carpintero que no tenía vivienda. José (de aspecto sucio y desnutrido pues su madre lo trataba con bastante crueldad) deambulaba por las calles del pueblo mirando a las personas con gesto de asombro, lo que le valió el apodo de “boquiabierta” y de muchas bromas.

A los 17 años intentó entrar a varias órdenes clericales, pero fue expulsado por su torpeza e inutilidad. Lo único que el niño hacía era rezar con devoción, pero a la hora de hacer las tareas se confundía, se olvidaba o hacía todo al revés. Debido a esto, José le pidió ayuda a un pariente adinerado, pero este lo echó diciendole que era un “bueno para nada”. Cuando regresó a su casa, su enfurecida madre pidió a un tío franciscano que por favor lo aceptase a su hijo en la orden. Como si un milagro hubiese actuado, José empezó a hacer bien todos los encargos que antes no podía, lo que le permitió el ingreso.

De esta forma comenzó a estudiar para los exámenes del sacerdocio, pero su mente no comprendía el sentido de las palabras. Por más que se esforzara y pasara el tiempo leyendo, no lograba recordar nada de lo que leía. Al mismo tiempo comenzó a crecer su fama pues entraba en unos estados de tan profundo éxtasis que no despertaba ni siquiera ante golpes o quemaduras que le hacían sus compañeros para hacerlo reaccionar. Cuando volvía en si, pedía disculpas por “sus mareos”.

Llegado el día del examen para ser sacerdote, el pobre José no tenía los conocimientos para aprobar, pese a haber intentado estudiar. Pero otro milagro sucedió: cuando el examinador le preguntó por una frase del Evangelio, José respondió “Bendito sea el fruto de tu vientre”. Esa frase era la única que justamente sabia a la perfección. ..

Pero no todo termina ahí. En la parte final de examen, el obispo escuchó a 10 de los aspirantes, muchachos tan brillantes en sus exposiciones que, suponiendo que toda la clase tenía el mismo nivel, aprobó a todos…incluso a José.

A partir de su ordenación, José se dedicó a la oración y a las penitencias; y sin saber el motivo, sus poderes iban aumentando hasta lo increíble, pues había adquirido la facultad de levitar –en forma involuntaria-, cosa que le sucedía frente a compañeros, obispos, embajadores, reyes y hasta el mismísimo Papa fue testigo de sus vuelos. A esto se le sumaba la capacidad de curar todo lo que tocaba (para no fomentar la idolatría de las personas que se agolpaban en las puertas del monasterio para ver y tocar a José, los superiores le prohibieron celebrar misas en público, asistir al comedor cuando había gente y concurrir a cualquier reunión pública. Finalmente decidieron encerrarlo en celdas de clausura. Pero las personas pronto descubrían su presencia por el fuerte perfume a flores que emanaba su cuerpo. Entonces lo volvían a trasladar, hasta que lo descubrían una vez más).

En 1663, un mes antes de su muerte, celebró su última misa. Al elevar el cáliz quedó suspendido por los aires con una expresión como si estuviera con el mismo Dios en el cielo. Muchos testigos presenciaron este hecho.

Murió el 18 de septiembre a la edad de 60 años. Él ya sabía que iba a morir y se preparó para ese momento. Entró en un dulce éxtasis y murió con los ojos abiertos, como si contemplara algo maravilloso que nadie más pudo ver.

Aquel perfume milagroso y celestial que tantas veces despedía su cuerpo se difundió por todas partes y duró en su celda más de 13 años.

Se lo invoca para proteger a los estudiantes sinceros y con dificultades, por las mismas vicisitudes que él atravesó en vida. Y a los aviadores y pasajeros, por la capacidad de levitar que tenía.

Su principal santuario está en Osimo, Italia. En la Argentina se encuentra en la Ciudad de Buenos Aires (Riobamba 1227, Recoleta).

Adieu!.

11 comentarios:

SoLeDaD dijo...

HICE CADENA CON EL POST PARA QUE AYUDE A TODOS LOS ESTUDIANTES!! Y MAS QUE NADA A MI QUE VOY A RENDIR FINALES!!!. AYUDAME CUPERTINO!!!!!!
MUCHAS GRACIAS!!!

Anónimo dijo...

Hermosa historia.
Agustina, me gustaria mucho que cuentes la vida de San Ramón, el patrono de las embarazadas (espero a mi primer hijo y estoy de 5 meses).
Algo de su vida conozco, pero realmente me encantaria saber algo más.
Gracias.
Letizia.

Loli Salvador dijo...

Creo que en mis próximos exámenes lo voy a necesitar, a estas alturas y yo sin conocer a este santo que puede sacarme de algún apuro académico.
Me ha hecho que pensar que hoy como entonces se exigen capacidades, intelectualidad, brillantez, méritos, hoy no se aceptan las medianías hay que destacar, no todo el mundo tiene la misma inteligencia, que le vamos a hacer, ya no se pide a los aspirantes que sean buenas personas porque eso no se considera importante en un currículum.
Que seas feliz en lo que queda de domingo.

donchango dijo...

San Cupertino es Fidel Castro, que nadie me lo discuta.

Agustina Tula Saborido dijo...

Soledad:

Metele con todo a los libros que seguramente San Cupertino te va a dar una mano!!!. Mucha "merde" para los finales!!!. Saludos!!.

Letizia:

Antes que nada, muchas felicitaciones por el embarazo!!!.
Te cuento que a San Ramón ya lo tengo en la lista. Cuando haga el post te lo voy a dedicar!.
Un abrazo enorme y nuevamente felicitaciones!.

Querida Loli:

Si podes, conseguí una estampita de San Cupertino y llevala con vos el día de los examenes. A mi me acompaño siempre y jamás me defraudo!.Después contame!!!.
Te mando un abrazo y espero que vos tambien seas muy feliz lo poquito que queda de domingo. Cariños.

Donchango:

Me mori con tu comentario...
Desde ya que no te lo voy a discutir. Tenes toda la razón! jajajajajajajajaj

Un fuerte abrazo!.

Javier dijo...

Vaya, un santo de los estudiantes. Me acordaré de él en exámenes, aunque no sea cristiano, los dioses me lo perdonarán, o no, pero espero que mlo perdonen mis profesores xD

Agustina Tula Saborido dijo...

Javier:

A LA HORA DE LOS EXAMENES, LLEVA UNA ESTAMPITA DE SAN CUPERTINO EN TU BILLETERA (BOLSILLO DEL PANTALON, MOCHILA, BOLSO, O LO QUE SEA). VAS A VER QUE CUPERTINO NO TE VA A DEFRAUDAR (ESO SI, TRATA DE AYUDARLO UN POCO Y ANTES LEETE ALGO POR LO MENOS, JEJE).
UN FUERTE ABRAZO Y MUCHA "MERD"!!!!.

Anónimo dijo...

A mi San Cupertino no lo dejo por nada, me ha ayudado en muchos exámenes, los más dificultosos.
Gracias por brindarme el conocimiento de su historia.
San Cupertino no te defrauda.

Un beso.

Anónimo dijo...

bueno,yo no sabia mucho d el pero lei q era un santo qayudaba a los estudiants.....y espero q m ayud ya q ahora nesesita una ayuda divina jejejejeje...tngo examenes q rendir en clacs..espero q San Cupertino me ayud en todo movimiento

Patricia dijo...

Hola!! quisiera saber si alguien me puede decir en caso de usar una medallita de San Cupertino, se pone con la imagen para adelante o de revés como la de San Benito? Gracias!!

Anónimo dijo...

Gracias San Cupertino x haberte conocido!!!! te hicimos la novena, 9 días antes de que mi hija Macarena

comenzara sus exámenes, tenía que dar 4 para pasar de año, y los dio!!! Gracias x acompañarnos!!! Ahora te vamos a ir a agradecer a la iglesia donde estás.
Estela