4.9.09

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Pensamientos de la Museóloga:



Hace poco más de 1 mes me encontraba leyendo una nota sobre el artista Damien Hirst y, desde ya, sobre una de sus “obras de arte” que es, nada más ni nada menos, un “tiburón en una caja de vidrio llena de formol” (esta “obra de arte” y otras de características similares le han hecho ganar algo más de 300 millones de euros, convirtiéndolo en el “artista vivo” mejor cotizado del momento). La obra en cuestión, vendida hace unos años por casi 12 millones de dólares, fue titulada "La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo" y fue realizada en su taller gracias a los 120 "obreros" que trabajan dandóle forma concreta a sus creaciones.
Algunos dicen que este conceptual artista es el nuevo Duchamp del siglo XXI, yo digo que si Duchamp se levantara de la tumba agarraría a más de uno por el cuello.

Cuando Duchamp realizó la obra “Fuente” (un urinario de porcelana blanca) y la firmó con el seudónimo "R. Mutt"(en ingles tonto, zoquete) fue para oponerse radicalmente a la sacralización de la obra de arte como una creación única e irrepetible” salida de las manos de un "genio".
Duchamp rechazó las formas tradicionales del arte como medio de expresión, cambió la concepción de lo que es el arte (esto es muy distinto a los “excesos” que han realizado, en nombre suyo, muchos artistas como Damien Hirst, un hombre que la única característica que posee es la gran destreza y manipulación para ganar crujientes dólares).

Para Duchamp su urinario fue una broma “provocadora”, para Hirst su arte es indiscutidamente maravilloso. Duchamp es sinónimo de revolución, Hirst sinónimo de mercado.
Es lamentable que la brillante broma de Duchamp no haya sido percibida como tal, pero igualmente dejó de manifiesto el grado de estupidez de los “cultísimos” interlocutores que tomaron un simple inodoro y lo transformaron en un objeto de culto adorado por multitudes
Creo que la famosa frase de Duchamp es una magnífica síntesis del tema:
“Les he tirado a la cara el estante de las botellas y el orinal y ahora los admiran por su belleza estética".
Por ultimo:
Un inodoro es un inodoro, un tiburón es un tiburón, y un Hirst ni siquiera es la sombra de un Duchamp.
Las cosas… por su nombre. Salud!.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno lo que publicaste.Da gusto leerte. Un beso, M.Laura

Anónimo dijo...

Y sí, así es la vida, él tiene una fortuna de más de 1000 millones de dólares... y tu, bueno, tu tienes un blog...

TAHITI TRAVELERS dijo...

Totalmente de acuerdo, si Duchamp se levantara...
Carlos Bargas guapo y conventillero.