17.8.09

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Museo del Pollo Exótico

A una cuadra de mi casa hay una “pollería”. Vende desde milanesas hasta tartas y empanadas de pollo, todas a un precio muy conveniente para el bolsillo del vecino (ingrediente que las hace aún más deliciosas).
Sí, soy una amante del pollo y me encanta en todas sus versiones (tal es así que lo como frito, asado, hervido, al horno, a la cacerola, etc, etc).
Un día, leyendo un artículo sobre el emplumado amigo, me enteré que puede ser contraproducente comer mucho pollo debido a la gran cantidad de hormonas femeninas que les dan para engordarlos. En ese instante se me vino a la mente que quizás el haber aumentado una talla de corpiño no se debía a la gimnasia.

Me instalé en la computadora y comencé un rastreo de información. La búsqueda dio sus frutos, al parecer este mito nace en Europa en los años ´50 (diez años antes del nacimiento de la avicultura industrial). En aquella época era habitual que a los animales se los engordara 4 o 5 meses antes de faenarlos. Es en ese momento cuando utilizaron un estrógeno sintético denominado DES, cuya finalidad era "caponizar " (castrar) hormonalmente los pollos machos, para obtener un mayor engorde y una carne más tierna (a las hembras se las destinaba a producir huevos). Este estrógeno se aplicaba como un implante en el cuello del pollo, y la ingestión de los cogotes con residuos de esta hormona sintética dio origen a un caso paradigmático: un cocinero que sabiendo que no se podían utilizar, se los llevaba a su casa y los cocinaba para él en risotos, recibiendo una sobredosis y presentando ginecomastia (un desarrollo patológico de las glándulas mamarias). Esto que sucedió con el pollo y el cocinero se publicó en muchas revistas de medicina de todo el mundo, y desde ese momento, cuando la gente ve un pollo bien gordo, y que en poco tiempo creció rápidamente, dice: “a este pollo le pusieron hormonas”.
Esto es totalmente falso ya que hoy por hoy es ilegal, no rentable y produce efectos adversos en los pobres pollos. Un dato que no puedo dejar de obviar es el siguiente: en la década del ´50 se necesitaban 100 días para que un pollo alcanzara el peso de 2,1 Kg; en 1977 en 63 días se lograban pollos de 2,3 Kg; en el 2000 con 52 días de edad las aves pesaban 2,8 Kg, y para los próximos 10 años se piensa lograr igual peso en 42 días.
Seguramente el lugar que debe contar con esta información, y sobre todo lo referente a los chicken little en cuestión, es el “Museo del Pollo Exótico” de Ludlow, Inglaterra, el cual se anuncia como "museo viviente de aves de corral raras".
La pregunta que yo me hago es ¿Qué diferencia hay entre un pollo común y un pollo exótico?. Realmente no lo sé. Creo que será cuestión de, Dios y billete de por medio, visitar este curioso y plumífero museo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo era una niñita de esas niñitas rompebolas.Y se me había ocurrido tener un pòllitoque mi vieja finalmente me compró.El pollito crecióy se hizo gallo y un buendía agresivo porque le faltaba oporque necesitaba compañía el gallole tiró un picotazo a mi vieja y mi vieja le dioun escobazo ylo dejó desmayado.
Me acuerdotodavía que yole gritaba asesina, asesina.
Leyendo tu artículo enla madrugada se me vino este recuerdo.
Me gusta tu blogy me gusta tu manera de acercarnos a la realidad de los museos.
Para mi siempre olieron a naftalina.
¿Hay que estudiar mucho para ser museóloga?
¿Dónde se estudia museología?

Anónimo dijo...

Lo que está bueno en este blog es que despierta la curiosidad .Y me voy a buscar másinformación . Nunca
me llamaron los Museos.Lograste que al menos me acerque a uno .Como cuando estabas en elmuseo en el que se decía que andaban dando vuelta los fantasmas
Yo iba al Museo y en elque personalmente nos recibíasy nos llevabas a las salas y nos explicabas.
Siempre fuiste muy buena con todos y te extrañamos.