25.8.09

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Museo del Pene

En mi familia hablar de penes era como hablar de política. Con esto me refiero a que el tema de los pitos era uno más dentro de tantos otros.
Antes de ir al punto en cuestión, que es el Museo del Pene, quiero hacer una síntesis de algunos puntos muy interesantes referentes al querido amigo.

Como ya todos sabemos, el pene, (del latín penis, que significa "cola") o falo (del griego φαλλός, transliterado phallós) es el órgano copulador masculino, que interviene, además, en la excreción urinaria. Quiero aclarar que aunque en la actualidad el falo es utilizado como sinónimo de pene, el vocablo phallus se usaba para describir imágenes de dicho órgano, ya sean pintadas o grabadas, (o sea que era una representación, no lo orgánico en si mismo).

La imagen del pene ha sido utilizada por muchas culturas como símbolo de fertilidad (un claro ejemplo es el Kanamara Matsuri, un festival sintoísta celebrado anualmente cada primavera en Kawasaki, Japón), y tanto su poder sexual como su fertilidad han dado origen a toda una serie de estudios y consideraciones por parte de diversas disciplinas (como por ejemplo el psicoanálisis, la antropología, la filosofía, entre otras) acerca de las implicaciones culturales del ahora denominado falocentrismo (en términos culturales, el falocentrismo es usado para describir una doctrina o conducta androcéntrica en torno al pito. A veces se refiere al patriarcado en su vertiente discursiva).

Con respecto a los mitos que hay en torno a los penes, seguramente hay dos que hemos escuchado más de una vez. Uno trata sobre la relación directa de los penes grandes y la ascendencia africana, mientras que el segundo gira en torno a que mientras más grande o largo sea el pito más placer le brindará, en una relación sexual, a la pareja.
Según las fuentes, y hasta la fecha, no hay pruebas definitivas de que el origen étnico y el tamaño del pene estén relacionados, y todos los estudios correlativos que se han realizado han sido rechazados por la comunidad científica debido a su falta de rigor metodológico o a la ausencia de datos verificables.
Con respecto al segundo mito (mayor tamaño, mayor placer), las fuentes nos dicen que no es completamente sustentable ya que las zonas sensoriales femeninas se hallan en el exterior de la vagina. Estudios y encuestas han apuntado al hecho de que para la mujer es más estimulante obtener del varón una mejor erección que un pene más largo (es decir, es más importante el grosor que la longitud).

Si usted quiere saber más sobre la vida y obra de los penes en cuestión, puede visitar el Museo del Señor Pene, o, como su nombre verdadero indica, “La Faloteca Islandesa”, que se alza en Húsavík, Islandia.
Este sitió fue fundado en 1976 por un profesor de historia llamado Sigurdur Hjartarson. En la actualidad el lugar cuenta con más de 150 penes de prácticamente casi todas las especies mamíferas, terrestres y marítimas, de la fauna islandesa. La colección tiene 38 ejemplares de 15 especies de ballenas, 1 ejemplar de oso polar, 19 ejemplares de 7 especies de focas y 93 ejemplares de 19 especies de mamíferos terrestres.
Hjartarson comenzó a coleccionar penes en 1974 cuando le regalaron algo parecido a una fusta, pero que en realidad era el pito de un toro.
El más grande que posee es el de una ballena, de 70 kilogramos de peso y 1,7 metros de largo. El más pequeño es el de un hámster de sólo 2 milímetros y que debe ser visto a través de una lupa.
Sin embargo, hay una especie que en su colección brilla por su ausencia: el del homo sapiens. El museo de Hjartarson, aunque parezca raro, no tiene ningún pene humano ( pero no se desesperen, de acuerdo al certificado que exhibe Hjartarson, ya hay 4 donantes -un alemán, un norteamericano, un islandés y un británico- que donarán sus penes una vez fallecidos).
Stan Underwood, el donante estadounidense de 52 años, le envió un molde de plástico de su pene –al que bautizó "Elmo"-, y el certificado con la promesa de donárselo.
Por otra parte, el donador islandés, que tiene 93 años y, por lo que dice, gran mujeriego en su juventud, piensa que tener su pene en exposición podría darle fama eterna. Sin embargo, la vanidad podría hacerlo reconsiderar la oferta ya que, según Hjartarson, “ha dicho que últimamente su pene se ha ido reduciendo y que está preocupado porque finalmente no podría hacer una buena exhibición". Desde ya, todo mi reconocimiento y mis más fervientes aplausos para este adorable semental.

Y como siempre digo, un interesante museo que, Dios y billete de por medio, me gustaría visitar. Adieu!.

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